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La verdad que no se vio en ‘Las tres muertes de Marisela Escobedo’, el documental de Netflix

La producción de Netflix narra la historia real de una familia mexicana que no recibió justicia

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Netflix se encargó de llevar a la televisión uno de los casos más controversiales de la justicia mexicana y agregó a su catálogo Las tres muertes de Marisela Escobedo, un documental basado en la historia de una mujer que tras el feminicidio de su hija Rubí Marisol, de 16 años, emprendió una lucha por todo el país en la que se enfrentó a grupos criminales, funcionarios corruptos e indiferencia de las autoridades.

La pesadilla de Marisela Escobedo comenzó cuando su hija de 16 años decidió irse a vivir con Sergio Rafael Barraza, a quien había conocido tres años atrás. A pesar de la negativa de su madre, la joven se fue con el hombre que era nueve años mayor que ella y juntos procrearon a una hija. Durante ese tiempo, Marisela comenzó a perder contacto con su hija hasta que un día ya no respondió más, hecho que desató preocupación y sospechas de que algo malo había ocurrido.


El feminicidio

Marisela Escobedo acudió a la casa en donde vivía su hija y se encontró con que ella ya no estaba ahí y Sergio Rafael Barraza le dijo que la joven se “había ido con otro hombre”, versión que la madre no creyó, pues estaba segura de que Rubí Frayre nunca se hubiera ido sin su bebé, así que acudió con las autoridades para informar sobre lo ocurrido.

En ese momento, Marisela se topó con un proceso legal lleno de burocracia, por lo que con el apoyo de su familia emprendió una búsqueda hasta que dio con el paradero de Sergio, pero tuvieron que esperar hasta que la ley autorizara su captura.

El doloroso juicio

Marisela Escobedo encontró al responsable de la desaparición de su hija en Zacatecas y logró que acudiera ante las autoridades, pero no se imaginaba que en el juicio, el hombre asumiría su culpabilidad e incluso revelara el paradero de los restos de Rubí.

Sergio Rafael Barraza aceptó haber asesinado a su pareja, le pidió una disculpa a Marisela Escobedo y confesó que enterró sus restos en un basurero en Ciudad Juárez, frente a El Paso, Texas, en donde fue encontrado el cadáver desmembrado e incinerado de la joven, pero a pesar de su confesión, los jueces lo absolvieron por falta de pruebas y fue puesto en libertad.

En el juicio, Marisela Escobedo lució impotente, pues además de que ella había hecho el trabajo de investigación y captura del responsable, las autoridades decidieron dejar impune el caso, así que emprendió una campaña por todo el país para dar a conocer lo ocurrido y se plantó a las afueras del palacio de Gobierno de Chihuahua, en Ciudad Juárez, que en ese entonces estaba bajo el mando de César Duarte.


En el 2010, Marisela Escobedo reveló que había recibido amenazas del grupo criminal al que pertenecía el asesino de su hija, pero eso no la detuvo y siguió en el plantón: “Si me van a venir a matar, que sea aquí, frente al palacio”, dijo la mujer a medios de comunicación.

Ataque armado contra la familia

Luego de ser víctimas de amenazas, la familia continuó en su lucha por justicia, pero la noche del 16 de diciembre de 2019 se acercó un automóvil al plantón y uno de los pasajeros le disparó en la cabeza a Marisela Escobedo, quien murió poco después en un hospital.


Los ataques no pararon ahí, pues días después uno de sus cuñados fue encontrado muerto en la calle, con signos de violencia, además un negocio familiar fue incendiado, situación por la que los hijos y familiares más cercanos tuvieron que huir del país.

No hubo justicia

Después del asesinato de Marisela Escobedo se dio a conocer que Sergio Barraza había muerto en un enfrentamiento de Los Zetas contra el ejército mexicano, por lo que nunca fue juzgado por sus crímenes.

En cuanto al asesino de Marisela Escobedo, se cerró el caso al encontrar al supuesto culpable, pero el hermano de la mujer, quien fue testigo del ataque asegura que se trata de un chivo expiatorio y que el asesino sigue suelto.

Una de las últimas cosas que se supo sobre el caso fue que la familia ya no tuvo respuesta de las autoridades.

Estoy muy triste y enojado porque todavía no han resuelto el caso de mi madre. Nos reunimos con las autoridades mexicanas en el consulado mexicano en El Paso el año pasado e identificamos al criminal. Prometieron que habría una investigación. Pero después de eso nunca más me respondieron. Jiménez no es el hombre que mató a mi madre”, dijo el hijo de Marisela Escobedo al Texas Observer.​

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