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Katie Stubblefield y el trasplante de rostro que le devolvió las ganas de vivir

Su caso es impactante

La joven tuvo una segunda oportunidad de vida, pero pagó un precio muy alto

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Katie Stubblefield tenía solo 18 años de edad cuando resultó gravemente herida por una bala que se disparó a sí misma en una crisis depresiva y aunque en el hospital pudieron salvarle la vida, no volvió a ser la misma, pues su rostro quedó desfigurado y con daños irreversibles, pero un trasplante hizo que recobrara las ganas de vivir y le dio una segunda oportunidad.

Esta historia está marcada por una doble tragedia, la de Katie Stubblefield quien sobrevivió que se quedó sin nariz, con la vista dañada, con serios problemas motrices por el traumatismo cerebral que sufrió en su intento de suicidio y la de Adrea Schneider, quien a sus 31 años de edad perdió la vida por sobredosis.

La abuela de Andrea fue quien tomó la decisión de donar los órganos de la joven fallecida y en un caso excepcional, el rostro: “Fue difícil, pensé: ‘Dios mío, una chica tan jovencita que necesita una cara, sería maravillosa’, simplemente me pareció que era lo debido”, dijo la mujer.

National Geographic siguió a la familia de Katie durante todo el proceso y en un reportaje podemos leer que la joven fue la personas número 40 en el mundo que recibió un rostro donado, pero es la más joven en toda la historia de Estados Unidos.

“Las fotografías de Katie antes de la operación son especialmente duras. Las imágenes de la propia intervención pueden impresionar a algunos lectores. Pero estamos contando esta historia porque es importante”, señaló la directora de National Geographic, Susan Goldberg.

Katie se sometió a una operación de 31 horas en la Clínica Cleveland, de Ohio en la que trabajaron 11 cirujanos y numerosos especialistas, de tal forma que la joven pudo volver a tener un rostro, pero este solo fue el inicio de un largo proceso en el que la joven recuperó las ganas de vivir.

“Tengo que ser honesta, algunas veces extraño el antiguo rostro de mi hija”, escribió la madre de la joven, quien la apoyo en todo el proceso y en las imágenes que divulgó National Geographic se puede ver que fue parte fundamental en la recuperación de Katie.

La joven recuperó funciones básicas como masticar ,hablar y ver, pero le quedaron muchas secuelas, más cirugías, medicamento de por vida y otro más para evitar que su sistema inmunológico rechace el rostro, pero ahora ella cree que la “vida es un regalo precioso”, como indicó a la revista antes mencionada.

La cirugía incluyó el trasplante del cuero cabelludo, la frente, los párpados superiores e inferiores, las cuencas de los ojos, la nariz, la parte superior de las mejillas, la mandíbula, los dientes, parte de los nervios faciales, los músculos faciales y la piel, con lo que se reemplazó de manera efectiva el 100% del tejido facial de la paciente”, reseñó en su momento el parte médico.​

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