La joven Noelia Castillo, de 25 años, murió este jueves tras recibir la eutanasia en un centro sociosanitario de Cataluña, luego de casi dos años de un proceso legal que mantuvo su caso en el centro del debate público. La intervención se llevó a cabo mediante sedación intravenosa, conforme al protocolo médico actual y con la confirmación de que la joven mantenía firme su decisión. Aunque su familia se encontraba en el lugar, Noelia pidió permanecer sola en sus últimos momentos.
El caso generó una fuerte movilización mediática y social en las horas previas a su muerte, especialmente después de que ella misma anunciara públicamente la fecha y razones detrás de su decisión. Afuera del centro, se congregaron familiares, grupos religiosos, simpatizantes y curiosos, mientras elementos de seguridad resguardaban la zona para garantizar privacidad. Su padre, quien se opuso al procedimiento desde el inicio, intentó frenar la eutanasia hasta el último momento, pero las autoridades rechazaron nuevamente su solicitud.
¿Quién era Noelia y por qué pidió la eutanasia?
Noelia Castillo era una joven catalana que vivía con una discapacidad grave que venía de una lesión medular irreversible que sufrió en 2022 tras un intento de suicidio. Desde entonces, quedó con paraplejia y padecía fuertes dolores neuropáticos que afectaban gravemente su calidad de vida. A esto se sumaban trastornos de salud mental como el trastorno límite de la personalidad y el trastorno obsesivo compulsivo, condiciones que ella misma hizo públicas.
Antes de ese episodio, Noelia también atravesó situaciones personales difíciles, incluyendo agresiones sexuales que, según relató, no denunció en su momento.
¿Cómo fue el proceso legal para autorizar la eutanasia de Noelia?
La joven solicitó formalmente la eutanasia en abril de 2024 ante la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña, organismo que aprobó su petición por unanimidad meses después. Sin embargo, su padre inició una batalla legal para impedir el procedimiento, lo que llevó a una serie de recursos judiciales que escalaron hasta las más altas instancias en España.
El caso pasó por un juzgado contencioso administrativo en Barcelona, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, el Tribunal Supremo e incluso el Tribunal Constitucional, todos los cuales respaldaron el derecho de Noelia a decidir sobre su propia vida. También hubo un intento de frenar el proceso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que fue rechazado.
Durante una audiencia en marzo de 2025, Noelia reiteró su deseo de acceder a la eutanasia y denunció presiones de su entorno para desistir. La jueza determinó que la joven tenía plena capacidad para tomar decisiones, incluida la de poner fin a su vida, lo que resultó en la autorización del procedimiento.
¿Por qué el padre de Noelia se oponía?
El padre de Noelia se manifestó en contra de la eutanasia desde el inicio, argumentando que su hija no había recibido el tratamiento adecuado para sus problemas de salud mental y que existían alternativas para mejorar su calidad de vida.
Su equipo legal señaló que Noelia debía haber tenido acceso a más apoyo psicológico y mayores recursos sociales antes de considerar la eutanasia. También cuestionaron que el proceso no hubiera priorizado otras opciones de tratamiento.

