El reconocido actor colombiano, Rafael Novoa, atraviesa un momento cumbre en su carrera profesional. Tras décadas de consolidarse como uno de los rostros más importantes de la televisión hispana, Novoa se encuentra actualmente sumergido en el universo de ‘Corazón de Oro’, una producción que explora las complejidades de una poderosa y disfuncional familia.
En una reciente entrevista exclusiva con Revista Fama, Novoa compartió detalles sobre su personaje, Zarco, y reflexionó sobre la evolución de su oficio, dejando claro que su motor no es la fama, sino la búsqueda constante de la imperfección humana en la pantalla.
Zarco: Un personaje detonante en ‘Corazón de Oro’
Dentro del entramado de ambición, amor y traición que define a la familia Arangona en los viñedos de ‘Corazón de Oro’, el personaje de Rafael Novoa juega un rol crucial. Aunque algunos televidentes lo perciben como un villano, el actor lo describe como un hombre movido por la necesidad de resolver las sombras de su pasado.
"Él tiene un objetivo: quiere solucionar y aclarar algo de su pasado... mi personaje creo que son de esos personajes que vienen a detonar o a sacudir a los protagonistas", explicó Novoa sobre la esencia de 'El Sarco'.
Para Rafael, el encanto de este papel reside en su ambigüedad moral, alejándose de los personajes planos y predecibles.
"Es un personaje que puede confundir porque la gente no sabe si este tipo es bueno o es malo. Eso es lo que me llama la atención porque no se define".
Rafael Novoa habla sobre el riesgo del encasillamiento en un personaje
A pesar de su éxito como galán en múltiples protagónicos, Novoa no teme criticar los moldes tradicionales de la industria. Para el actor, la perfección es el enemigo de una buena interpretación, pues la audiencia busca verse reflejada en personajes reales y complejos.
La lucha contra lo predecible: Novoa admite que en los comienzos de su carrera sintió el peso de los personajes repetitivos.
La imperfección como belleza: "Los príncipes azules no existen... los personajes reales somos imperfectos y eso es lo que uno como actor siempre dice: 'Es que yo quiero hacer algo que me exija más'".
El peligro de la comodidad: El actor define el encasillamiento como una 'zona de confort' peligrosa que puede hundir la creatividad de un artista.

