¡El mundo del espectáculo se ha vestido de luto y el corazón de la familia académica está roto! Con una tristeza que nos cala hasta los huesos, les informamos que el pasado 24 de febrero de 2026 se apagó una de las voces que nos hizo vibrar en el reality más famoso de México. Héctor Zamorano, aquel joven que derrochaba talento en el escenario, emprendió su último viaje a los 47 años de edad.
El programa Ventaneando fue testigo del emotivo funeral en su natal Veracruz, donde entre lágrimas, flores y el abrazo eterno de su hermano mayor al lecho del cantante, se despidió a un artista que, lamentablemente, libró sus batallas más duras lejos de los reflectores.
El diagnóstico final: ¿de qué murió Héctor Zamorano?
Tras días de especulaciones, ha sido su propio padre, Don Roberto Zamorano, quien rompió el silencio frente a las cámaras de Ventaneando para aclarar los motivos de esta irreparable pérdida. Aunque no existe un informe médico oficial hasta el momento, el testimonio familiar es contundente:
- La causa del deceso fue un paro cardiorrespiratorio.
- Su cuerpo, simplemente, ya no pudo más tras años de complicaciones.
- Héctor venía arrastrando una etapa muy difícil marcada por la depresión desde los tiempos de la pandemia.
- Sus últimos días estuvieron rodeados de problemas de salud física y emocional de los que no logró sobreponerse.
"Murió de un paro respiratorio y nada más. No aguantó más su cuerpo", sentenció Don Roberto con una resignación que nos parte el alma.
"Queríamos que ya no sufriera": el consuelo de una familia quebrada
A pesar del vacío inmenso, el padre del académico confesó sentir una especie de "alivio" agridulce. Según sus palabras, ver a su hijo luchar contra una tristeza tan honda y malestares físicos constantes era un tormento para todos.
La familia deseaba que Héctor finalmente encontrara el descanso que su alma tanto necesitaba. Don Roberto agradeció a Dios por "hacerles caso" y permitir que su hijo dejara de sufrir. Su hermano mayor reveló que Héctor pasó sus últimos meses refugiado en el seno familiar, siendo "apapachado" y atendido por todos sus seres queridos.
Héctor no se fue solo; se llevó consigo el respeto y el cariño de sus antiguos compañeros. Un detalle que quebró por completo a Don Roberto fue la llegada de una imponente corona de flores enviada por los alumnos de la Primera Generación de La Academia. Este gesto reafirmó que la huella de Héctor en la historia de la televisión y en el corazón de sus colegas sigue intacta. "Fue algo muy bonito que me llenó, eso quiere decir que se acuerdan de él", expresó su padre entre lágrimas.

