Gomita, nombre artístico de Araceli Ordaz, denunció haber sido víctima de un robo en la Ciudad de México y compartió un video para mostrar los daños que sufrió su automóvil y dar detalles sobre cómo se encontraba después del incidente.
La creadora de contenido también compartió un mensaje para tranquilizar a quienes se preocuparon por su situación y aseguró que los daños solo habían sido materiales.
¿Cómo fue el robo que sufrió Gomita en la CDMX?
En el video que compartió en redes sociales, Gomita explicó que mientras su auto se encontraba estacionado en una calle con parquímetro en la Ciudad de México, delincuentes le habían robado autopartes.
La influencer mostró la parte de su automóvil en la que faltaba el espejo lateral y cuestionó que este tipo de situaciones ocurra incluso cuando las personas pagan por estacionarse en la vía pública: “Me acaban de robar, gente. Fue el espejo, No manches, lo arrancaron bien feo. Cámara, pues si para eso pagamos el parquímetro.”, expresó.
La creadora de contenido también señaló que tuvo suerte de que no le rompieran una ventana para cometer el robo. Aunque no detalló exactamente cómo sucedieron los hechos ni cuánto tiempo estuvo estacionado su automóvil, sí externó su molestia y pidió a sus seguidores tener cuidado cuando estén en la ciudad.
¿Cuál es el estado de salud de Gomita tras el robo?
A pesar de la tristeza que le provocó el robo, Gomita aseguró que no le había pasado nada físicamente. “Estoy bien, no me pasó nada”, dijo, al tiempo que expresó su agradecimiento por encontrarse a salvo.
La influencer reconoció que se sentía triste porque trabaja mucho para conseguir sus cosas y lamentó que otras personas se las quiten. También señaló que este tipo de situaciones forma parte de la realidad que viven muchos mexicanos.
“Estoy muy bendecida y agradecida de que no me pasó nada. Pero estoy triste porque digo, yo trabajo demasiado”, expresó al compartir cómo se sentía después del incidente.
Además del daño material, Gomita explicó que ahora tendría que manejar con mayor precaución, pues la ausencia del espejo le dificultaba saber hacia dónde mirar al conducir. La situación también alteró sus planes, ya que comentó que tenía actividades previstas para el día siguiente y necesitaba reorganizarse.
“Dicho el enemigo, quiere que me enoje. Sí, todo lo mal digo. Quiere que me enoje, pero me da tristeza, amiga. ¿Qué harían ustedes? Ahora tengo que manejar con tanta precaución para que no vean que no tengo esto, no sé qué hacer”.

