Esta tarde se confirmó el sensible fallecimiento de Don Jorge Lyle, papá de Pablo Lyle, en su natal Mazatlán, Sinaloa. La noticia, confirmada por el periodista Raul Gutierrez, llega apenas unos días después de que sus seres queridos encendieran las alarmas en redes sociales al revelar que el patriarca atravesaba por una crisis médica delicada y seria.
Lamentablemente, el tiempo se agotó y Don Jorge partió de este plano sin poder cumplir el último y más grande deseo de su corazón: fundirse en un abrazo de despedida con su hijo. En Revista Fama les contamos los dolorosos detalles de esta pérdida.
¿De qué murió el papá de Pablo Lyle?
El calvario de la familia Lyle no comenzó hace unos días. De acuerdo con los reportes de la reconocida periodista de espectáculos Inés Moreno, Don Jorge enfrentaba desde hace aproximadamente dos años una durísima y silenciosa batalla contra el Alzheimer, una condición neurológica degenerativa que lo mantenía bajo minuciosos y estrictos cuidados especializados en un centro de asistencia.
Sin embargo, el panorama se complicó hace unos días, cuando el padre del histrión sufrió una fuerte y aparatosa caída dentro de las instalaciones médicas donde residía. Este terrible accidente doméstico mermó drásticamente sus funciones y deterioró su salud de manera acelerada. Ante la gravedad del panorama, la familia —incluyendo a Silvia Lyle, hermana del actor, quien viajó de emergencia desde Miami— se congregó en Mazatlán para blindarlo de amor en sus últimos momentos y rezar por un milagro que le permitiera reencontrarse con Pablo, algo que, por desgracia de las leyes, no ocurrió.

Pablo Lyle no pudo ver a su papá antes de morir
Con la salud de su padre pendiendo de un hilo, el nombre de Pablo Lyle volvió a colocarse en el centro del debate público debido a una pequeña luz de esperanza legal en los Estados Unidos. En el estado de Florida, donde el actor cumple su sentencia, existe una figura jurídica conocida como 'furlough'.
¿Qué es el permiso 'furlough'? Es un mecanismo excepcional de las leyes penitenciarias estadounidenses que otorga un permiso temporal y humanitario para que ciertos internos abandonen la prisión por unas horas. Este beneficio se restringe a eventos específicos como asistir al funeral de un pariente de primer grado o visitar a un familiar directo en etapa terminal.
Sin embargo, el trámite de este beneficio es un absoluto dolor de cabeza logístico: la familia debe absorber los estratosféricos gastos de transporte, custodios y seguridad armada. Además, las reglas carcelarias son frías y estrictas: el recluso solo puede elegir un solo evento.
Es decir, Pablo tenía que decidir entre ir a ver a su padre agonizante o usar el cartucho para asistir a su sepelio. Trágicamente, la burocracia y la velocidad de las autoridades impidieron que el actor sinaloense pudiera obtener la autorización a tiempo para ver a su padre con vida.
Este doloroso luto agarra a Pablo Lyle en un momento crucial de su proceso. Como recordarán, el tormento del galán de telenovelas comenzó en marzo de 2019, tras aquel fatídico altercado vial en Miami donde le propinó un golpe al cubano Juan Ricardo Hernández, de 63 años, quien desafortunadamente perdió la vida días después.
Fue en 2022 cuando un tribunal estadounidense lo sentenció formalmente a cinco años de prisión, seguidos de un periodo de libertad condicional y servicio comunitario. Al día de hoy, el protagonista de 'Mirreyes vs Godínez' ya ha cumplido poco más de tres años tras las rejas, quedándole un aproximado de dos años de condena para saldar su deuda con la justicia. Dos años que ahora pesarán el doble ante la dolorosa ausencia de su padre.


